(NoticiaCristiana.com) Fredy Humberto García Aguilar, indígena de Chiapas, fue encarcelado por el “delito” de no pertenecer a la Iglesia Católica en el poblado de Santa Rita, Municipio de la Trinitaria.
Desde hace más de 40 días, nueve familias cristianas evangélicas y una de la Asociación Religiosa Testigos de Jehová, fueron privadas del suministro de agua potable, así como de energía eléctrica, luego de que se negaran a cooperar para las fiestas patronales de la localidad.Los evangélicos de las Iglesias Asambleas de Dios y Pentecostés sufren agresiones desde hace tres años, cuando los católicos encabezados por Valdemar Aguilar Vázquez, Ricardo Hernández López, Antonio Hernández Aguilar, Rolando Aguilar Hernández y Jesús Aguilar Torres, los amenazaron de muerte, expulsaron a sus hijos de las escuelas locales y destruyeron parte de sus parcelas.
Ayer sábado también fue detenida en la cárcel local Amparo Hernández García por el mismo “delito” de no profesar la religión mayoritaria y negarse a contribuir económicamente para las fiestas tradicionales, como lo acordó una asamblea en Santa Rita.
“La vida de nuestro hermano Humberto García corre peligro, al igual que la nuestra”, mencionó el pastor Adán Aguilar García, en entrevista telefónica, e hizo un llamado a las autoridades federales para mediar en el conflicto, toda vez que la Subsecretaría de Asuntos Religiosos en Chiapas se comprometió a solucionar estas arbitrariedades desde hace más de dos meses y la situación empeora a cada momento, dijo el ministro de culto.
La constante violación de las garantías individuales de cristianos evangélicos es cada vez más frecuente, sobre todo en zonas indígenas, al amparo de los llamados “usos y costumbres”, sin que las autoridades sigan sin garantizar la libertad de culto en México.
Esta es la triste realidad que se vive en países como México, que tienen una alta religiosidad tradicionalista. Leer esta noticia nos brinda una buena oportunidad para dar gracias a Dios por la libertad que tenemos (por lo menos aquí en Costa Rica) de creer en un Dios vivo y real, que no es de religiones, sino de gente que anhela servirle y amarle de corazón. Cuántas veces habremos desperdiciado ese privilegio de ser libres de compartir a otros nuestra fe. Viene a mi mente ese versículo en Lucas 12:48 que dice “porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará”. ¿Qué estamos haciendo con esa libertad que tenemos de expandir el evangelio?
____________________
Alejandro Calderón
Webmaster